No sé por dónde empezar para explicar mi opinión sobre este reality show pero vista la controversia que genera, vamos a comenzar diciendo verdades para filtrar lectores sin capacidad de autocrítica, haters sin fundamentos que no respetan diferentes puntos de vista o hipócritas abanderados de un mundo ficticio que, valga la redundancia, no existe. “La casa de los gemelos” es el espejo de la sociedad que llevamos años construyendo, para bien o para mal… Es show, espectáculo, frikismo… pero también es realidad, sin manipulaciones, sin filtros y sin vergüenza alguna.
Y ahora si, hablamos de, quizás, el mejor reality show jamás hecho en España porque nunca, nadie, jamás, utilizó el termino “reality” y “show” tan jodidamente bien como ellos.
Tras una primera edición inesperada, sin preparación suficiente, descontrolada en todos los aspectos y express como ninguna otra en la Historia, “La casa de los gemelos 2” aterrizaba hace poco más de una semana mejorando notablemente cada uno de los fallos y prometiendo curvas tan apetitosas que resultaba difícil no caer en la tentación de verles, convirtiéndose en un imposible no hacerlo debido a la cantidad de vídeos virales en redes sociales y momentos icónicos cada cuarto de hora. Basta con meterse al móvil y ver cientos de clips… tantos que parece imposible que ocurran tantas cosas en tan poco tiempo. Hay tantísimo contenido al día que ya soñarían ediciones de meses de otros formatos pero lo curioso es que aquí no debe intervenir un presentador a hurgar en la llaga o recurrir a ponedles un vídeo de lo que ha dicho alguien de otro a sus espaldas… Todo fluye mucho más real y natural sin necesidad de un equipo detrás para meter mierda constantemente y así crear contenido prefabricado.
Dentro de los medios que un par de hermanos gemelos podían tener gracias a su fama en plataformas como Youtube, han convertido una nave industrial en un refugio para concursantes variopintos que quizás no son famosos por su alta capacidad intelectual pero que se muestran como son: Con sus dosis de teatro incorporadas porque saben dónde están, con su corazón grande aunque dolido por la mochila e historia que cada uno llevan a cuestas y con su juego brillante de entretener a un espectador aburrido de manipulaciones televisivas, escaletas o guiones que condicionan constantemente a jugadores… un público cansado de montajes o de otros intereses que no sean los que ellos mismos buscan al sentarse en el sofá después de un día de curro y darle play al mando a distancia de su Smart TV.
La Marrash, una mujer joven y transexual que atiza sin remordimientos cualquier injusticia que considera y que no necesita a nadie para crear una colección de vídeos que nos tatuaríamos de ser posible hacerlo. Capaz de regalar momentos icónicos con sus provocaciones y sentido del humor o con su mala boca y falta de filtros pero que es, sin dudarlo, una de las almas de este programa y el mejor personaje revelación en años. La Falete, una mujer de raza aferrada a sus costumbres y con una soberbia que divierte y atemoriza a partes iguales pero cuyo espectáculo está asegurado. La voz de cualquiera de nosotros si ninguno tuviéramos que contenernos constantemente para agradar al resto. Un ejemplo de sentirse bien con uno mismo a pesar de ir en contra de los estándares que la sociedad ha creado. Capaz de hacer las bromas más pesadas de la historia pero con la capacidad de perdonarle todo y, estoy seguro que, con un corazón tan grande como ella misma. Estos son solo dos concursantes de muchos más pero son las almas que llevan este fenómeno en brazos, protagonistas absolutas y abanderadas de un show más sano de lo que puede parecer y más real de lo que llegaríamos nunca a imaginar.
Y, como en nuestras familias, grupos de conocidos, compañeros de trabajo, vecindario… en general, como en la vida… también hay granos en el culo con cara de nazis y almas podridas que hay que extirpar pero, para ello, era indispensable conocer. Suerte, Labrador, porque lo tuyo también se cura.
Y si, quizás estén a falta de algunos valores en el concurso pero… ¿A quién no le falta algo de eso hoy día?, ¿de verdad sois tan perfectos? Y, si no lo sois, ¿dónde está el problema de mostrar los errores?. No hay mejor forma de corregirlos que viéndolos, reflexionar sobre ellos y rectificar del mismo modo que no hay mejor espejo que “La casa de los gemelos 2” para ver espectáculo, razonar y aprender que no todo es color de rosa, que todos somos malas personas para alguien, que todos somos groseros, nos tiramos pedos o nos enfadamos en mayor o menor medida… y no pasa nada si otros lo hacen delante de una cámara de forma natural si uno tiene la capacidad de razonar el bien y el mal para aprender de esto.
“La casa de los gemelos 2” está siendo muchas cosas, buenas y malas pero han sido la estocada final a un GH que prometía el cielo y acabó agonizando mes y medio después de su estreno. Y también han sido un lastre para la recta final de un OT que no ha conseguido hipnotizar a sus seguidores y, al compartir plataforma, no han remontado en sus últimos días. Algo tendrán cuando más de un millón de personas han visto el directo en alguna ocasión, cuando consiguen hacer rabiar a medios de comunicación que ven peligrar sus formatos, cuando enfadan a periódicos que se venden como putas por cuatro duros a cual partido político o cuando hasta mueven 200.000 personas para ver como una cámara sin UHD, situada en un dormitorio con la luz apagada enfoca un puñado de camas mientras todos duermen con la luz apagada bajo las sábanas.
Contemplemos esto, analicemos individualmente el contenido bajo nuestro propio criterio y razonamiento, entendamos que son personajes de un show y personas como nosotros las que están ahí dentro, disfrutando, viviendo y entreteniéndonos para regalarnos uno de los mejores circos que jamás vamos a ver. Pensemos que ellos tienen un pasado como nosotros, quizás más oscuro, seguramente más duro y que eso los hace así del mismo modo que nosotros somos ahora. Gocemos, mientras dure, de este programa épico que nunca vamos a olvidar y cuyos memes y videos seguirán con su función de hacernos reír, disfrutar y sentir por muuucho tiempo.
¡Larga vida a #LaCasaDeLosGemelos2!